MANTENIMIENTO DE LA BRÚJULA
Deberemos protegerla de golpes y aplastamiento en el transporte poniéndola boca abajo, y en lo posible sobre una zona acolchada. Evitaremos largas exposiciones al sol, ya que al estar totalmente llena de liquido para impedir la formación de burbujas interiores, si este se dilata por exceso de temperatura, aumentaría su volumen, y por tanto su presión interior, pudiendo dañar o agrietar la caja estanca.
También la fuerte luz solar directa, deteriora las marcas del material fosforescente que la brújula pudiera tener, y el liquido interior al calentarse en exceso, se va enturbiando.
Tras el uso, la enjuagaremos con agua dulce eliminando los posibles granitos de arena y fango que pudieran tener, y la secamos.
Periódicamente, iremos lubricando sus partes móviles (bisel ajustable, hebillas, etc.),
No la pondremos nunca en contacto con líquidos o materiales que puedan dañar al plástico o metacrilatos (petróleo, gas-oil, gasolina, etc.).
La limpieza a fondo, será suficiente a base de agua dulce y un poco de jabón neutro aplicado con un cepillo de pelo suave.
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